sábado, 12 de noviembre de 2011

¿Ha muerto el libro?


Cuando oigo hablar de las TIC en educación, dos cosas se me vienen a la cabeza: que se usan poco y que, si hiciéramos lo que nos dicen algunos expertos promotores, las usaríamos demasiado. Pienso que buena parte de los profesores no tenemos integradas en nuestras propias vidas las TIC, de modo que difícilmente las integraremos adecuadamente en el ejercicio de la profesión. Habrá más de una razón para que esto sea así; la misma rapidez con que se quedan viejas las nuevas tecnologías provoca mucha pereza…
Por otra parte, tenemos una duda razonable sobre los beneficios de su aplicación a la enseñanza. Por ejemplo: cuando nos quejamos de que los niños y los jóvenes no leen, se nos responde que sí, pero en las pantallas. Sin embargo, lo que observamos en las aulas cada día es que, cuando se les pide que lean en voz alta,  lo hacen mal, tienen un vocabulario escasísimo y escasa comprensión lectora. En una reciente charla de Inger Enqvist sobre el modelo educativo finlandés me llamó la atención el énfasis que ponen los finlandeses en la lectura… ¡y en el domino de la lengua por parte de los profesores!
Pienso que los niños y los jóvenes que han crecido con las pantallas tal vez estén desarrollando una especial habilidad para leer… iconos e intuir en qué parte de la pantalla pinchar o qué teclas pulsar. Incluso si hay texto en la pantalla, buscan el icono, la imagen, el símbolo que les guíe… No quieren leer, quieren actuar. El desarrollo de la reflexión y del razonamiento requiere bastante más que esta lectura icónica. ¿Por qué entonces en sitios web, en blogs, en conferencias que tratan de impulsar la escuela 2.0 se declara la muerte del libro? ¿El papel y las pantallas son incompatibles? ¿No se puede fomentar la lectura y la reflexión con las TIC?



1 comentario:

  1. Allá donde haya un libro en soporte papel, que se quite todo lo demás; aunque con la fuerza de las TIC, habrá que buscar algo.
    Por algo Finlandia tiene uno de los mejores modelos educativos.
    Estoy de acuerdo contigo: da mucha pereza ponerse al día. Incluso yo me estoy quedando atrás...

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