jueves, 22 de agosto de 2013

¿Quién quiere mandar?

Los árboles fueron a ungir un rey sobre ellos y dijeron al olivo: “Reina sobre nosotros”. Y el olivo les respondió: “¿Cómo voy a dejar el aceite por el que me ensalzan los dioses y los hombres para ir a mecerme sobre los árboles?”
Entonces los árboles se dirigieron a la higuera: “Ven tú y reina sobre nosotros”. Y ésta les contestó: “¿Cómo voy a dejar mi dulzura y mi buen fruto para ir a mecerme sobre los árboles?”
Los árboles se dirigieron entonces a la vid: “Ven tú y reina sobre nosotros”. La vid les respondió: “¿Cómo voy a dejar mi mosto que alegra a dioses y hombres para ir a mecerme sobre los árboles?”
Dijeron, pues, todos los árboles al espino: “Ven tú y reina sobre nosotros”. Y el espino respondió a los árboles: “Si me ungís de verdad como rey vuestro, venid a cobijaros bajo mi sombra, pero si no, saldrá un fuego del espino que devorará los cedros del Líbano”.



Este fragmento de Jueces (9, 8-15) escuece. ¿Por qué los árboles de mejores frutos no quieren ser rey? (Donde dice rey léase diputado, senador, concejal, etc.) ¿Quién propone al espino para gobernar? ¿Podrán los árboles quejarse de la arrogancia del rey espino? ¿Qué responsabilidad tienen el olivo, la higuera y la vid, si finalmente el cedro acaba devorado por el fuego o castrado –como un bonsai– a la sombra del espino?

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