miércoles, 28 de diciembre de 2011

Defensa de la memoria (y el olvido)

El argumento contra la memoria ya lo he leído y oído varias veces, en ámbitos distintos, desde el aula universitaria hasta el blog. "¿Os acordáis de todo lo que aprendisteis en la escuela cuando erais niños o adolescentes? ¿No? Entonces la enseñanza que recibisteis fue un fracaso. Para confirmarlo, una cuestión más: ¿lo que aún recordáis es información relevante para vuestra vida?, ¿a que no?"

El argumento parte del supuesto falso de que la enseñanza tradicional, 1.0 o como se quiera denominar (la enseñanza que pone énfasis en el aprendizaje de contenidos) sólo busca la memorización de conceptos. El planteamiento (supuestamente innovador) va acompañado del rechazo de la repetición como método de aprendizaje (hacer operaciones matemáticas, por ejemplo). Que se lo cuenten a los publicistas y todos los que ensayan o entrenan: actores, músicos, deportistas... Que les digan que la repetición de lo que ya saben no aporta nada.

Parecen ignorar los fieles de la ortodoxia 2.0 que no es posible adquirir competencias sin contenido y que las facultades se desarrollan mediante la práctica; si no se cultiva la memoria, no crecerá. Lo mismo pasa con la inteligencia, la voluntad, la imaginación... Parecen ignorar también que la comprensión es un proceso y que la inteligencia va penetrando progresivamente en lo que la memoria conserva.

Yo sé perfectamente que dentro de unos meses mis alumnos no recordarán los grados de opinión y de ciencia según Platón; pero confío en que, al paso del tiempo, recuerden que Platón fue uno de los que buscan apasionadamente la verdad para desentrañar el sentido de la existencia humana y fundar la justicia social. Y eso no ocurrirá si no les exijo ahora memoria, estudio. De chaval oí decir en el colegio a un profesor (¡lo recuerdo!) que "cultura es lo que queda después de haber olvidado lo que se aprendió" (André Maurois).

Más que discutir sobre la memoria, si sí o si no, deberíamos debatir qué contenidos son relevantes y vale la pena recordar.



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