jueves, 15 de diciembre de 2011

Educar, domesticar

El principito se encuentra con el zorro, que desea ser domesticado


—Sólo se conocen bien las cosas que se domestican —dijo el zorro—. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Lo compran todo hecho en las tiendas. Y como no hay tiendas donde vendan amigos, los hombres no tienen ya amigos. ¡Si quieres un amigo, domestícame!
Si tú me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo…

Domesticar significa, pues: dedicar tiempo, cuidar, conocer, necesitar, hacer amistad, ser responsable del otro.

Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella.
—Es el tiempo que yo he perdido con ella... —repitió el principito para recordarlo.
—Los hombres han olvidado esta verdad —dijo el zorro—, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Tú eres responsable de tu rosa...
—Yo soy responsable de mi rosa... —repitió el principito a fin de recordarlo.

domesticar.
(De doméstico).
1. Reducir, acostumbrar a la vista y compañía del hombre al animal fiero y salvaje.
2. Hacer tratable a alguien que no lo es, moderar la aspereza de carácter.



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