La bruja con caldero
Virginia es bruja y madre de brujas (Claudia, Anaís y Noa). Es cocinera, una artista, y de ahí viene lo de «La bruja con caldero», nombre con que firma esta entrada. Terminó la secundaria en el Instituto Félix Urabayen, ahora está terminando el ciclo formativo superior de Integración Social.
Imaginense que suena el despertador, se asean, desayunan, se visten y salen como todos los días a realizar su jornada laboral. Antes pasan por la cafetería de toda la vida a tomarse un café, el cielo está azul y el sol brilla. Ese día el camarero tiene una actitud nada agradable, se les ha caído todo el azucarillo en el café cuando de normal ponen medio o el café está frío y amargo como el propio camarero. En este momento presienten que el día va a ser un asco, al igual que su café. Es curiosa la relación que establecemos entre lo que nos ocurre y lo que nos ocurrirá, nos volvemos brujos y brujas y predecimos nuestro futuro entre los posos del café: prevemos que el día será un asco, amargo, frío y triste.
Otro día cualquiera salimos de nuestra casa con la intención de tomar un café, resulta que hoy llueve y hace frío. Al entrar en la cafetería (la de toda la vida) el camarero les saluda amablemente y les sirve su café. Esta vez el azúcar cae en su justa medida, el café está calentito y tiene un sabor especial. Miramos a través de la ventana y vemos que el día está especialmente melancólico y nos sentimos protegidos en el interior de la cafetería, con nuestro café caliente y aromático. Una sonrisa dibuja nuestra cara y nos damos cuenta de que el placer también está en las pequeñas cosas. Nos sentimos afortunados de poder tener este momento y agradecemos a la vida lo que tenemos, pocas cosas, pero llenas de aroma y de sabor.
Sin embargo, lo decisivo no es la taza de café, sino el significado que cada uno le da a ese momento. Hay personas que lo necesitan para despertar; para otras es parte de un acto social, una reuniones de amigas, de empresa, de trabajo; para otras es descanso o nuevo impulso. Se trata de «mi café», un acto que desvela nuestra propia vida y nuestra forma de entenderla. Con cielo azul y calor, con lluvia en un día gris, al final es nuestra actitud ante la vida, no el clima, lo que marca la diferencia.
La bruja con caldero
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